MADRID RÍO (III): EL ESPECTÁCULO YA HA COMENZADO.

A continuación os incluyo la tercera entrada sobre MADRID RÍO, incluida en mi blog de iagua. Si os apetece podéis dar un me gusta

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Madrid Río es el área verde que corresponde con el tramo urbano del Río Manzanares  que va desde el Puente de los Franceses hasta el Parque Lineal del Manzanares, unas decenas de metros aguas arriba del Nudo Sur. Su transformación progresiva hacia la naturalidad vegetal permitirá la instalación de un bosque de galería cada vez más complejo. Las limitaciones principales para la sucesión ecológica vendrán de los condicionantes urbanos construidos y consolidados. La anulación funcional de las esclusas permite la instalación de vegetación leñosa permanente en su lecho, a salvo de las inundación de larga duración y de la falta de oxigeno que conlleva el embalsado de los caudales cuando las compuertas se cierran. La apertura  de esclusas es la llave que abre la puerta a la progresión ecológica: la sucesión vegetal, como ya se está demostrando en vivo y en directo. El ESPECTÁCULO YA HA COMENZADO.

En la actualidad las obras ribereñas que permiten el encauzamiento y el embalsado permanecen. Con ellas se impide el libre, pero lento divagar del cauce más allá de los muros laterales, así como la salida de madre de las aguas en crecidas extraordinarias. Reconocer este hecho, aparentemente incuestionable, es objeto de discusión, estudio y debate en la actualidad. En orden a analizar el asunto, existen dos planteamientos aparentemente alternativos.

El primero de ellos deja la situación como está, de modo que los madrileños podamos asomarnos al espectáculo vital desde sus orillas, apoyados en sus balaustradas históricas o bien desde puentes y  pasarelas. La flora y la fauna se mantienen fuera de nuestro alcance e interacción, permitiéndonos su observación en el transcurrir de sus ciclos vitales. La segunda opción supone eliminar el encauzamiento vertical y optar por un perfil en pendiente de forma más o menos tendida dependiendo de la disponibilidad de espacio. De este modo a lo largo del talud y en función de la distancia horizontal al centro del cauce y de la cota vertical hasta la superficie piezométrica del acuífero cuaternario, se podrá instalar un bosque de galería. Sería algo más ancho que el actual, pero más estrecho que el natural organizado en amplias bandas de acuerdo con el acceso y la disponibilidad de agua para sus raíces. Esta opción debería llevar asociado un bajo mantenimiento y un funcionamiento natural. Es decir,  los planteamientos propios de un Parque Forestal sin riego. En este caso el Parque sería un bosque de ribera.

No queremos inclinarnos por cual de estas dos alternativas puede ser mejor o peor. Dependerá de de los criterios elegidos como prioritarios. Para los amantes de la fauna, pacientes observadores, quizás sea más atractivo el prisma de la primera opción. En este caso la gestión tan solo implica el manejo de la vegetación del cauce y su limpieza. La fauna se sentirá a salvo de los humanos, se hará cada vez más confiada, más conspicua, visible y variada. Los costes asociados serán significativamente más baratos.

La fauna se sentirá a salvo de los humanos, se hará cada vez más confiada, más conspicua, visible y variada. Los costes asociados serán significativamente más baratos.

Para los amantes de lo verde, lo forestal y lo arbóreo, quizás sea mejor la segunda opción. Es más cara, pero aparentemente más natural, reforzando los efectos positivos de las arboledas sobre el medio urbano.

Modelos mixtos siempre son planteables. El debate está abierto. Desde mi punto de vista lo recomendable sería esperar unos 4 o 5 años desde la “liberación de las esclusas”. Un plazo superior a un periodo electoral, en cualquier caso. Entonces veríamos qué vegetación arbórea y con qué pujanza se ha instalado en el lecho y en función de su desarrollo, potencialidad, crecimiento y variedad, tomaríamos las decisiones de futuro ajustadas a la demanda ciudadana y medioambiental. La naturaleza tiene sus ritmos y en el caso de la vegetación de ribera del Manzanares es el ritmo más rápido que podemos disfrutar en clima mediterráneo. Se puede decir que la progresión es visible día a día y que la espera no está siendo ni larga ni aburrida.

La naturaleza tiene sus ritmos y en el caso de la vegetación de ribera  del Manzanares es el ritmo más rápido que podemos disfrutar en clima mediterráneo. Se puede decir que la progresión es visible día a día y que la espera no está siendo ni larga ni aburrida

En el cauce ya podemos observar diversas especies arbóreas, siendo las más abundantes los chopos negros y blancos y diversas variedades/clones de los mismos.  Entre los sauces podrían estar presentes hasta 5 especies distintas, que desde las orillas no hemos podido identificar, para en su tramo final aparecer de vez en cuando los tarays al amparo de las sales y  la basicidad de los yesos próximos. Aguas arriba del puente del Rey es posible observar la presencia de algún fresno de plantación o bien que haya sido capaz de germinar arrastradas sus semillas desde la cercana casa de campo o bien de aguas arriba al puente de los Franceses. En el futuro será cada vez más abundantes los mejores indicadores de calidad de un soto mediterráneo. Las plantas trepadoras, nuestras sencillas lianas de las “selvas ribereñas” locales. Hasta más de 12 especies están presentes en la Comunidad de Madrid entre las que destacaremos como más comunes, la nueza, la correhuela mayor, la zarzamora, la hiedra, las madreselva o la rubia silvestre.

Aún no hemos hablado de otra importante y menos visible variable ecológica que matiza la riqueza y diversidad de un río mediterráneo. Es la variabilidad de sus caudales y temperaturas a lo largo de un año. Ambos datos están irremediablemente unidos. La amplitud de rango, la irregularidad interanual, la variabilidad anual e interanual en definitiva, generan exigencias muy selectivas, que dan lugar a espacios de condiciones muy singulares, habitados por comunidades de seres vivos muy específicas, especialmente adaptadas a ellas. Por otro lado, la artificialización de los ríos y sus caudales a favor de la  homogeneidad, tiene su repercusión también en las biocenosis que son sometidas a procesos de uniformización y de perdida de diversidad a un ritmo paralelo.

El caudal del Manzanares  esta regulado por dos embalses existentes aguas arriba: El de Santillana y el de El Pardo. Los caudales ecológicos regulados por normativa en cada uno de ellos garantizan la existencia de un caudal mínimo hasta la primera depuradora de la Capital.  Por otro lado el efecto recolector de agua del suelo urbano pavimentado, como un gigantesco aljibe, hace que las crecidas en eventos meteorológicos extraordinarios hayan sido hasta fechas recientes muy rápidas y relativamente frecuentes. La construcción de los estanques de tormenta ha atenuado de forma muy importante este efecto y además incrementa de forma espectacular la calidad de las aguas que se incorporan al caudal del río.  Por último tenemos el hecho de que el agua que consume la ciudad de Madrid, una cantidad próxima a 1 hectómetro cúbico diario, se vierta a través de depuradora al río en un % superior al 50%. De este modo se garantiza un caudal superior a 5 metros cúbicos por segundo  a lo largo de todo el año, siendo agua procedente de otras cuencas, principalmente la del Lozoya y el Jarama. En consecuencia en la ciudad de Madrid, el Manzanares se alimenta de una cuenca que podríamos decir que abarca toda la Sierra del Guadarrama.

Este conjunto de variables da lugar a un incremento de caudal  permanente equivalente al de un río mucho mayor, con ritmos poco ligados al deshielo o a los efectos reguladores de los acuíferos principales. Un río distinto, en cuanto a caudales, que el primigenio. La flora y la fauna de sus aguas serán los mejores bioindicadores de la tipología del río en que se ha convertido el Manzanares a su paso por Madrid.

Como somos curiosos no podemos dejar de hacernos esta pregunta ¿Cuál sería entonces la imagen del Manzanares más natural? Tal vez pudiera ser la que tiene actualmente el Río Guadarrama a su paso por la campiña. En los puentes que lo salvan hay buenos miradores y puntos de accesos a itinerarios naturales señalizados donde reconocer un paisaje de soto natural.  Yo os recomendaría el tramo existente entre los puentes de la carretera M-513 y M-503. También nos pueden ayudar algunos cuadros de paisajistas históricos, que refuerzan esta misma opinión. En cualquier caso nos está gustando esta nueva imagen verde del Manzanares. Nos gustan sus aguas corrientes y nos gustan sus habitantes verdes o con patas.

Cómo hemos venido repitiendo en estas tres entradas el ESPECTÁCULO ECOLÓGICO ESTÁ SERVIDO. Es el momento de disfrutar y aprender. En el futuro cercano será el de gestionar, actuar y replicar las experiencias positivas en otros núcleos urbanos y ciudades

 

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