Llueve sobre los parques madrileños

Retomo de nuevo el blog, probablemente motivado por la lluvia, la protagonista de Agua Forestal. En la interrelación entre los bosques y el agua, no pueden faltar, las masas arboladas urbanas. Los hermosos parques, espacios verdes de creación, diseño y ejecución normalmente artificial. Espacios de materia viva, entre masas y formas inertes de metal, cemento y hormigón que dominan en el espacio urbano. Vida entre lo inerte.

Antes de ayer estuve en la Universidad Europea, invitado por Emilio Blanco Castro, botánico experto, profesor, doctor y amigo, intentando animar al alumnado a indagar en el tema de los efectos del contacto con la Naturaleza en la Salud y el bienestar de las personas y pensé en ampliar este intento a través de iagua.

Una de las líneas más importantes y avanzadas en este sentido, es la del efecto de los Parques Urbanos en calidad de vida de los ciudadanos. Jose Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental aportó al XXXVIII Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos celebrado en 2011 una gran a síntesis sobre este tema denominada LA EXPERIENCIA HUMANA DEL VERDE URBANO: “Percepción y uso humano de los espacios verdes urbanos” que nos permite entender a partir del conocimiento científico algunos de los porqués de la influencia beneficiosa de estos espacios.

Entre los denominados Rasgos Predictores de Preferencia, se señalan cuatro propiedades básicas para los paisajes preferidos:

  • Coherencia: el ciudadano es capaz de captar el sentido y el orden de un espacio verde o al menos su propio orden y su propio sentido.
  • Legibilidad: grado en que los distintos elementos del espacio lo hacen distinto, fácilmente comprensible y permiten la orientación del usuario. Los dos puntos anteriores están relacionados con la comprensión.
  • Complejidad: cantidad, variedad de elementos y variables percibibles que conforman el espacio. A mayor complejidad mayor atractivo, a excepción de los casos extremos de complejidad.
  • Misterio: cuando el paisaje del parque resulta relevante más por la información que promete que por la que directamente proporciona. Invita a la exploración y al descubrimiento. Se muestra como algo nuevo o a descubrir.

Cuando llueve en los parques madrileños, se producen varios fenómenos bastante radicales. El numero de visitantes baja exponencialmente con la intensidad de la lluvia. El contacto y la exposición a lo natural se hace más intenso por la lluvia que empapa nuestra piel, y de la que nos intentamos proteger. La luz, los colores, la escena, cambia, no solo visualmente, sino en cuanto a olores, temperaturas y sensaciones. Es muy distinta a la normalidad de los días sin precipitaciones mucho más abundantes en Madrid. El aire se limpia y se humedece.  Todos estos hechos inciden directamente en nuestra percepción del ambiente.

La variable coherencia se matiza y se reinterpreta, así como la legibilidad del espacio. El cerebro trabaja para reorientar este nuevo escenario, que si es buscado intencionadamente, se convierte en un trabajo estimulante y motivador. La complejidad aumenta pues entra en acción la variable meteorológica, una variable temporal, inestable que nos proporciona nuevas experiencias, cambiantes, de acuerdo a los ritmos e intensidades del evento meteorológico. Por último, el misterio de lo que antes era ya no es. La lluvia, el viento y la disminución de luz proveen un nuevo escenario e incrementan de modo importante la experiencia perceptiva. En este caso la ausencia de visitantes, y la seguridad que aportan como referencias de compañía, aumenta el misterio y el espíritu explorador o de aventura. Se singulariza la actividad y uno especial y diferente.

Invierno e inicio de primavera son tiempos  de precipitaciones, y de días cortos, donde la noche nos puede sorprender a horas tempranas atravesando un parque arbolado de Madrid. La noche y la lluvia son dos grandes compañeras para experimentar en los Parques Madrileño, los efectos de la naturaleza sobre nuestra salud y bienestar. Como dicen los psicólogos su capacidad restauradoras sobre cuerpos  y mentes.

La excelencia en este sentido, la trae la nieve. La nieve que pinta los parques con una paleta en blanco y negro, única y volátil, de corta duración. La nieve que descubre en parques como la Casa de campo, toda aquella vida terrestre que no solemos ver, que queda pintada sobre sus suelos en forma de huellas y rastros de seres normalmente tímidos, y cuya abundancia y presencia queda desvelada.

Si nunca has paseado por El Parque del Retiro, La Fuente del Berro, La Dehesa de la Villa o la Casa de Campo de Madrid, bajo la lluvia no dejes de hacerlo. Si es al atardecer o al amanecer, todavía mejor. Y si ha nevado, es casi una obligación. Notarás como el bienestar te invade durante o después de la experiencia. Te sentirás vivo entre lo viviente y es muy probable que parte de los síntomas físicos asociados a malestares y dolencias crónicas mejoren.

Llueve sobre Madrid. Pasea por el Parque, siente lo viviente.

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