LA CIUDAD NO ES PARA MÍ (¿O SÍ?): UN HALCÓN EN LA JARDINERA.

MANUEL ARRETXEA PARA NATURALEZA VECINA.

HALCON WEB1

POLLO DE ESTE AÑO. 2016. WEB SEO.

Una fugaz figura aparece por sorpresa donde menos se la puede esperar: en pleno centro de Madrid. La gran ciudad no parece en principio un hábitat muy propicio para que prospere un ave rapaz, donde los humanos se han empeñado durante décadas en tapar todo atisbo de vida natural. Sin embargo, la propia naturaleza muestra a veces la capacidad que tiene de adaptarse cuando permite vivir y reproducirse a animales como los halcones peregrinos en un entorno tan hostil de asfalto y coches.

Gran predador de aves de tamaño pequeño a mediano y muy adaptable, el halcón peregrino es una rapaz prácticamente cosmopolita. Vive ligado a cortados, donde nidifica y desde donde puede otear las llanuras donde busca sus presas. En nuestra provincia, Los halcones peregrinos viven de manera natural a lo largo de la Sierra del Guadarrama, por una parte,  y por otra en los taludes y cantiles que bordean los ríos Tajo, Tajuña, Henares y Jarama. Sin embargo, esta especie está en serio declive por varias razones.

Los pesticidas, sobre todo DDT, debilitaron sus puestas durante décadas desde los años 50 del siglo pasado. Por un proceso de bioacumulación, las cantidades relativamente pequeñas de tóxico en los tejidos de los animales al principio de la cadena trófica van aumentando su proporción a medida que se asciende en dicha cadena, lo que se traduce en una mayor acumulación de sustancias tóxicas en los grandes predadores. En el caso de los halcones, el elevado nivel de organoclorados en los tejidos internos impedía la acumulación normal de calcio en los huevos, lo que provocaba que tuvieran una cáscara delgada y débil. Al sobrevivir muy pocos huevos a la incubación, esta especie llegó a desaparecer de muchos lugares del mundo, como en el este de los Estados Unidos y Finlandia.

En la actualidad, su principal problema son los expolios de nidos. Es un ave muy apreciada para la práctica de la cetrería, y se dan casos de coleccionistas de dudosa ética que acuden al mercado negro para conseguir huevos y crías. También influye negativamente en las poblaciones de halcón el aumento de la población de competidores como el búho real, especie que en la actualidad está en expansión y con la que comparte hábitat.

Con lo que hemos llegado a la paradoja de que, mientras la población de las zonas del sureste de la provincia ha sufrido un descenso muy grave en los últimos años, la asentada en el casco urbano de Madrid, que en buena lógica se podría pensar que fuera testimonial, no lo es en absoluto. Desde al menos el año 1995, en que se empezó a realizar el seguimiento de esta especie de manera sistemática, han anidado halcones en los altos edificios del centro de Madrid. Y han llegado a suponer una población mayor que la establecida en espacios naturales protegidos de todo el territorio nacional, de similar superficie a la de Madrid y con mejores condiciones en principio para la presencia de halcones.

A fecha de 2015 se contaban como vecinos nuestros siete parejas de estas aves que, como muchos humanos, decidieron cambiar la tranquilidad del campo por las oportunidades que ofrece la gran ciudad: abundancia de alimento, con aves de tamaño mediano como palomas, estorninos, vencejos o cotorras para completar su dieta. Por otro lado cuentan con gran cantidad de edificios altos en las que sentirse seguros y que utilizan como atalayas. Así, estas parejas lograron sacar adelante al menos a 14 pollos, que a día de hoy pueden ser observados prácticamente por todos los barrios de nuestra ciudad.

Aunque estén cercanos a vías de tanto tránsito como la Castellana o la autovía A-6. Una de estas parejas anida en las inmediaciones del estadio de fútbol Vicente Bernabéu, y protagoniza una especie de Gran Hermano gracias a la webcam que tiene instalada allí SEO/Birdlife. Otra pareja monitorizada es la que anida en el Museo de América.

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Una respuesta a “LA CIUDAD NO ES PARA MÍ (¿O SÍ?): UN HALCÓN EN LA JARDINERA.

  1. Como ya comentamos el año pasado, anduvimos siguiendo la evolución de una pareja de halcones en una de las dos torres próximas al retiro. Los finales de primavera y verano del 2015, no volvimos a ver movimientos y este año 2016, hasta la fecha, no hemos observado movimiento alguno cuando paso por allí camino del trabajo o a la vuelta del mismo. Supongo que el piso que utilizaban para criar se habrá vendido o tiene nuevos vecinos que no les gusta la vecindad de esta especie.

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