A LA LUZ DE LAS FAROLAS

POR MANUEL ARRETXEA PARA NATURALEZA VECINA.

1 murcielagos

MURCIÉLAGO DE HERRADURA EN DESVÁN: RICARDO Y GUILLERMO GRUBER PARA ENTORNO/GOBIERNO DE LA RIOJA.

Al anochecer,

cuando nos acoge la sombra de un farol

y  sólo los murciélagos velan nuestro amor,

te has de marchar, te has de marchar,

no hay una razón pero has, pero tienes que regresar a casa ya.

Así empezaba una canción con la que un entrañable grupo de hippies, La Romántica Banda Local, amenizaba aquel lejano Madrid de finales de los setenta en que transcurrió mi niñez. Entonces, como ahora, las emisoras resonaban con las canciones de moda del momento, pero en mi recuerdo queda esta balada con su irónica alusión a este grupo de mamíferos, que en mi tierna imaginación pertenecían a otros lugares alejados de mi ciudad, mucho más solitarios y siniestros.

Y es que yo no era diferente de mis paisanos. Pese a ser el segundo orden de mamíferos a nivel mundial, con alrededor de 1.100 especies, sólo por detrás de los roedores, y el más numeroso de la península Ibérica, con nada menos que 29 especies, en general los quirópteros son muy poco conocidos. Se los asocia con las películas de vampiros, han sido durante siglos el centro de supersticiones y, como muchas otras especies animales, objeto de persecución como alimañas. Aún hoy en día, esto sigue siendo la norma.

Más o menos por aquellos años, mientras estaba de campamento de verano en la Sierra, pude ver por primera vez una pareja de estos animalillos colgando de la viga central de un refugio. Ninguna agresividad asomaba por esos ojillos deslumbrados por las linternas de cinco o seis muchachos excitados con el descubrimiento, más bien lo contrario: los murciélagos no atacan ni muerden salvo en caso de defensa.

Son de comportamiento esquivo y de hábitos nocturnos, y por supuesto no van por ahí chupando sangre a las personas, al menos la mayoría: del total, sólo tres especies americanas son hematófagas. En otras latitudes muchas especies polinizan flores de plátanos, mangos, guayabas, cactus y ágaves, siendo imprescindibles para la reproducción de estas plantas. Otras son frugívoras, actuando como dispersores de semillas. Y finalmente, todos los murciélagos que habitan en la Península son insectívoros. Un murciélago de ciudad puede comer hasta 600 mosquitos en una hora, lo que les convierte en verdaderos controladores de plagas de insectos, por ejemplo mosquitos transmisores de enfermedades como la malaria o el virus Zika.

A finales de ese mismo verano comprobé, para mi asombro, que estos animales se podían observar en el centro de Madrid. Y justo como decía la canción: cuando la algarabía de los vencejos iba desapareciendo al anochecer, se podían oír unos grititos emitidos por unas fugaces sombras que revoloteaban alrededor de las farolas. ¡Murciélagos en casa!.

Por lo que recuerdo y por lo que he aprendido después, mi impresión es que aquella primera pareja de mi lista debían de ser murciélagos comunes (Pipistrellus pipistrellus) o de Cabrera (P. pygmaeus), dos de las especies más comunes de murciélagos urbanos de la península. Habitan cerca de zonas humanizadas utilizando grietas y juntas de paredes y techos, huecos bajo tejas, contraventanas, cajas de persiana, etc.

Junto a ellas, entre las especies más comunes en Madrid se encuentran el Murciélago de borde claro (Pipistrellus kuhlii), el Murciélago rabudo (Tadarida teniotis), los murciélagos hortelanos (Eptesiscus serotinus y E. isabellinus) o el Murciélago orejudo gris (Plecotus austriacus).

Poco a poco se va creando una mayor conciencia sobre su importante papel ecológico, y en la actualidad todas las especies españolas de quirópteros están protegidas por ley. Sin embargo, el desarrollo y expansión urbanística han hecho que la ausencia de refugios naturales sea una de las mayores amenazas para estas especies. Tristemente, también son frecuentes las pérdidas de colonias molestias y actos vandálicos en sus refugios y colonias de cría, así como las muertes de individuos por intoxicación debido a pesticidas o por accidentes en parques eólicos, carreteras u otras infraestructuras.

Nos toca proponer y defender medidas que vayan encaminadas a la protección de las poblaciones de estos animales, y así puedan inspirar a nuevas generaciones de bardos y poetas como los mencionados al inicio de este texto.

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