EL FLAUTISTA: DE HAMELIN AL RETIRO

IMG_1257MANUEL ARRETXEA/ENTORNO S.L. PARA NATURALEZA VECINA.

Desde hace unas semanas se viene escuchando al alba el canto vivo y melodioso de un pájaro habitual en los parques de nuestra ciudad, el mirlo.

No es raro apreciar sus gorjeos en los días más templados de principios de invierno, todavía de manera muy débil. Es a medida que va avanzando el mes de marzo cuando los machos de esta especie se van animando a cantar cada vez más fuerte y complicar su repertorio. Ya al llegar la primavera se puede oír por completo su aflautada melodía, una de las más bellas y ricas en matices con que nos obsequia la Naturaleza.

Lo cierto es que este año ya están a pleno pulmón, demostrando su fortaleza y su estado de salud, comportamiento que permitirá a las hembras hacer una buena selección de pareja. Este jolgorio tan tempranero indica que la primavera viene adelantada casi un mes. Hacemos notar que el año 2013 hablamos de esto en el mes de marzo, en la entrada “síntomas de primavera”.

Es también un canto territorial. Los machos eligen su territorio al llegar a su madurez sexual, al cabo de su primer año, y lo mantienen toda su vida. Ya en la temporada de anidación no toleran la presencia de ningún congénere, con la excepción de su pareja. Esta  distribución del espacio se ve muy bien en parques como El Retiro, donde  debajo de cada matorral o de cada lauro hay una pareja defendiendo su nido, construido en forma de copa con hierbas y hojitas, y tapizado de musgos y barro.

La hembra luce un dorso pardo oscuro, adornado con tintes más claros en el pecho y una mancha grisácea en la garganta. Los jóvenes son algo moteados hasta la muda de otoño. Coloraciones todas ellas que favorecen el camuflaje de los individuos entre el matorral. Sin embargo, el macho adulto porta una librea negro mate con el pico amarillo, y un anillo también amarillo alrededor del ojo.

El color negro en las aves es producto de la acumulación en las plumas de melanina, molécula que evolutivamente apareció en los animales como protección física contra la radiación solar, y que también protege contra el desgaste físico. Para producirla, las células necesitan una gran cantidad de energía, concepto que en que en un ser vivo se puede traducir como alimento consumido. Sólo los individuos que tengan un buen estado de salud serán capaces de acometer la obtención de esta molécula. Por tanto, una buena coloración de las plumas está también indicando a los demás individuos, particularmente a las hembras, las condiciones físicas de su dueño.

Se alimenta de pequeños insectos y frutos carnosos. Durante la temporada de anidación son especialmente importantes en su dieta las presas de animales, mientras que en el otoño y el invierno pasa a alimentarse de frutas o bayas, más accesibles. Recorren el terreno a saltitos y carreras para buscar sus presas, para lo que utilizan la vista principalmente. Están especializados en el consumo de lombrices que capturan en el humus, rebuscando con gran diligencia con su pico entre la tierra húmeda.

El mirlo se ha acomodado perfectamente a la vida urbana. Si bien son animales muy huidizos en sus bosques naturales, toleran muy bien el trajín diario del tráfico y la gente a su alrededor, aun manteniéndose esquivos y poco confiados.

Y así, para nuestro placer y disfrute, la adaptación de este ave a los jardines de nuestras ciudades nos regala un maravilloso fondo musical con el que acompañar nuestro paseo mañanero frente al estruendo urbano.

MANUEL ARRETXEA/ENTORNO S.L. PARA NATURALEZA VECINA.

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